Historia de una reinvención

Publicado: 1 mayo, 2013 en Nacional
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tiza

Hay que reinventar la Educación en nuestro país. Es así. Pese a los recortes, pese a que han venido mal dadas. Pese a los imbéciles a los que tuteaba Reverte en su célebre y ya histórico artículo. Y es que la Educación, como asunto de la res pública, debería ser un material estatal para que se aunaran fuerzas en una reforma de dimensiones mayúsculas. Digo reformar no recortar. Sino de la necesidad de una metamorfosis, que se torna en vital cuanto más se leen estadísticas y resultados. No sólo de alumnos, sino de los propios docentes. La reciente noticia extraída de los procesos de oposiciones de Madrid no me llama en absoluto la atención.

No se trata de desprestigiar la función o el rol docente. Sino todo lo contrario. El centro de este artículo es precisamente prestigiarla. Como función social, como elemento clave de nuestra vida democrática y pacífica. ¿Qué profesión  más bella que la de profesor? No se me ocurre una sola. Por su importancia social y por ser la piedra base sobre las que se asientan las competencias básicas del ser humano, y la arquitectura de nuestra democracia. Pero demasiado a menudo hemos caído en la redundante excusa del insuficiente número de recursos. Y quizás, aparte de tener los debates de siempre, sería necesario abrir nuevas vías de discusión y de mejora. Pero entremos en harina…

Nuestras universidades forman excelentes filólogos, historiadores, químicos, geógrafos, biólogos… pero ¿qué hay de su capacitación pedagógica? Habida cuenta del mínimo común denominador que supone para el acceso a la función docente el Máster en Formación del Profesorado de Secundaria no hay más que pararse a analizarlo. ¿En serio se forma un profesor de Secundaria en unos meses de formación teórica? ¿existe una formación práctica adecuada? ¿sale un buen profesor de un Máster tan costoso? Desde mi punto de vista la respuesta es no. Se ha habilitado una rama pedagógica post-universitaria que no es más que un CAP (Curso de Adaptación Pedagógica) travestido. Revestido bajo un título de Máster universitario para darle más lustre, pero a todas luces escaso. El fin de este tipo de habilitación es discriminatorio. Me explico, estoy seguro de que si mi perra supiera leer y escribir, aprobaría el Máster. El nivel se pone tan a la baja que es cuanto menos denigrante. Hace unos años, sacarse el CAP era más sencillo que terminar el curso de CCC de guitarra. Discrimina como requisito imprescindible cuando se hace caja por más de mil euros, claro.Y ejemplos de hace no más de cinco años existen, tantos como que en la Universidad de Granada se ofertaba en tan sólo un mes, y en otras universidades incluso a distancia ¿Aprender a dar clases a distancia?. Ahí lo dejo. Hecha la ley, hecha la trampa. Al final todo se deprava y se devalúa en un puro negocio, alejado de los verdaderos resortes que deberían mantener la Educación. En Inglaterra, por ejemplo, existe el Qualified Teacher Status. Sí, es un año de formación teórica, pero con una formación práctica envidiable y remunerada. Existe un seguimiento y apoyo del profesor en ciernes… un proceso apoyado por el Career Entry and Development Profile que implica a todos los elementos de la escuela para con una formación gradual y completa del futuro profesional de la Educación. Que sale del curso sabiendo como enfrentarse a un aula de veinticinco o treinta pequeños diablos, y huelga afirmar que no es una tarea sencilla de superar. El ejemplo británico es tan sólo uno de las alternativas que existen para una mejor formación de los profesionales como docentes. Otra opción que he debatido en multitud de ocasiones, es para aquellos alumnos que lo tengan claro desde su primer año en la universidad una implementación de asignaturas de didáctica en los diferentes perfiles o ramas universitarias. ¿Tan difícil es hacer nuestras carreras más prácticas y orientadas a un futuro laboral real?

Otra historia es la que sigue. Por muchos esfuerzos que se han hecho en formación permanente y contínua en idiomas o nuevas tecnologías de nuestros profesores, a las administraciones les ha preocupado más los medios y la propaganda política que el propio fin educativo, hacer a chavales de hoy, personas críticas, competentes, hábiles y maduras para enfrentarse a lo que se les avecina. Si antes dije que el propio Máster del profesorado lo podría aprobar mi perra sabiendo leer y escribir, para los cursos que apoyan con puntos los méritos para acceder a la función docente creo que ni siquiera tendría porqué estar alfabetizada. Tampoco estaría de más dar un serio toque o aviso a los partidos políticos y sindicatos implicados. Más centrados en retroalimentar una mastodóntica administración circundante a la Educación que de dotarla de una estructura adecuada, eficaz y potente para evitar desastres que luego nos sonrojan por medio mundo. En resumidas cuentas, que hacer un curso de algunas de las asociaciones/empresas/universidades dedicadas a ello no sea un copia y pega absurdo, o no se faciliten las respuestas en el mismo foro de la plataforma virtual de dicho curso. Porque cuando mezclamos formación con un mercadillo cutre de ropa interior de fin de semana, como los mismos calzoncillos que allí se venden, se pierde calidad. Bajo esa premisa, se avanzaría muchísimo.

La segunda vía de mejora son sin dudas las oposiciones para acceder al sistema público de enseñanza. En la actualidad se tienen en cuenta por decirlo a grosso modo dos partes.

  • Por una la propia prueba, que consiste en un examen teórico, y otra más práctica en la que tienes que dar a conocer a un tribunal una unidad didáctica elegida al azar y la programación de un curso a tu elección. Aquí observo graves deficiencias, que serían fácilmente subsanables. La prueba se ha convertido más en un Casino de pueblo que en un verdadero filtro de la valía. La prueba escrita se ha hecho en el caso andaluz extrayendo unos años cinco bolas sobre 72 temas propuestos, otros años 3 (dependiendo de la convocatoria). Es decir, que si una persona decide presentarse habiendo estudiado un tema puede triunfar como los Chichos. ¿Justo?. En esta parte de la prueba ¿tan difícil es copiar lo que hacen en Justicia por ejemplo? Tipo test, cien preguntas sobre todas las disciplinas. Así se elimina la posibilidad de que una persona de en el futuro clases de Geografía sin saber nada (porque era de Historia) o viceversa. Se manda a tomar viento fresco el factor suerte que he comprobado en primera persona. Y por otro lado, se evita que existan notas infladas, porque cada tribunal siempre ha sido de su padre y de su madre. Y existen, como casi todo en la vida, generosos y un tanto rácanos. Yo creo en el término medio de un frío test en el que no articular ni una sola subordinada, y unas plantillas correctoras hagan el resto.
  • Otro asunto clave y más polémico es la importancia que se le ha dado a la experiencia. Y yo creo en ella. Con un pero, claro. Cuando en ciertas disciplinas observas a personas, que con un 1,5 en la nota global del examen de oposiciones, obtienen plaza porque lleva veinte años dando clases se te saltan los empastes, por mucho concurso oposición que sea. Y claro, aquí entramos en un asunto político y de debate sindical.  Aquí entramos en temas de estabilidad laboral, pero, como aquí se está para ofrecer los mejores profesores a nuestros hijos, y no los mejores contratos a los profesores de nuestros hijos… igualaría a la baja. Si un profesor quiere continuar en su puesto de interinidad, debe seguir ganándolo a pulso. Dicho esto, el caso de Madrid largando a más de tres mil interinos de derecho o el propio andaluz, silenciado por la izquierda mediática, 4500 menos (que degeneran en semanas de alumnos con asignaturas sin profesor) es de completa vergüenza de nuestras administraciones. A menudo, empozoñadas en recortar en asuntos básicos y no donde la administración chorrea dinero y ética como si anduviéramos sobrados.

Pero mientras sigamos pensando que este asunto es tan caduco como una legislatura, en si llamamos alumno y alumna en un Real Decreto, en si ahora bautizamos competencia a lo que antes era objetivo, o si debemos o no hacer el imbécil con determinada parte de la historia en una comunidad u otra, no sea que se ofenda el vecino, erramos en el fondo más hiriente. La capacitación es tener un criterio discriminatorio por la genialidad y no la idiotez. La misma Junta de Andalucía abrió las puertas a docentes que desde los ochenta, mediocridad mediante, no fueron capaces más que de firmar en un papel convocatorias año tras año hasta que desde la Unión Europea se advirtió que no se podía seguir así. Y la tirita que se puso a esa herida aún sangra por algunos de los que accedieron a un milagroso puesto fijo de la función docente.La necesaria medicina que hay que procurar da peor prensa, malhumora a estómagos agradecidos perpetuados en sindicatos docentes o a partidos con un afán protagonista en imponer su Historia, su Literatura y su particular itinerario, alejados de un necesario Pacto de Estado por la calidad de la enseñanza. Una simple rúbrica con los estamentos del país unidos en la excelencia, en la que no se de propaganda al montante invertido, sino a la regeneración que clama a gritos el sistema educativo español ¿Se imaginan? Pero claro, a estos ministros de Educación mal educados o a las redes clientelares existentes ¿quién se atreve a robarles su minuto de gloria?

Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno un deseo grande de aprender.

Arturo Graf.

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